sábado 7 de noviembre de 2009

Cautivo y desarmado el pueblo de Sevilla...

De un tiempo a esta parte, de demasiado tiempo ya diría yo, la izquierda sevillana, o más bien, la izquierda trasnochada sevillana, rancia y carca, adjetivos que también se pueden predicar de la izquierda, materializada en la persona de Antonio Rodrigo Torrijos, se dedica a embestir contra todo lo que huela a cofradía. Cada uno gasta sus fuerzas y energías en lo que cree más oportuno, faltaría más. Pero el caso es que, al menos personalmente así lo creo, todo lo que llevan a cabo contra el mundo cofrade sevillano lo hacen desde el rencor y el revanchismo. No veo por ningún sitio que busquen restañar heridas, heridas que difícilmente sanarán con la actitud que muestran. Lo único que hacen es hurgar más en éstas y abrir más aún las cicatrices.
Creo, además, que se equivocan de 'enemigo', si es que podemos hablar de enemigo. ¿Son las cofradías hijas de la derecha o del franquismo? Creo que, sin duda, no. Las cofradías pertenecen, son del pueblo de Sevilla. Igual que, por mucho que ellos se lo quieran creer, ellos no son hijos de la República. Aunque es obvio que tenemos que conocer la historia y que ésta no se puede borrar y es la que ha ido creando nuestro presente, cada uno debe vivir en su tiempo y lugar. Vivir en el pasado no le hace bien a nadie. Porque si ellos son los herederos de la república, ¿será a ellos a los que podremos reclamar todo lo que las hermandades perdieron en el 32 y en el 36? Más allá de la bella y poética imagen de la "rosa en el volcán", ¿cómo podrán restituir a los cofrades de San Julián la mirada de aquella Hiniesta que vivía junto a la Puerta de Córdoba? ¿Y quién nos devolverá la serena muerte del Cristo que entre la Fábrica de Artillería y el Matadero Municipal residía y repartía la Salud entre la gente del pueblo, porque del pueblo son las cofradías, que habitaba en Ancha y en Campamento? ¿Serán ellos los que nos resarzan por no haber podido contemplar la mirada, recordando la marcha de Gómez de Arribas, de Aquella Virgen de la calle Castilla? ¿Cómo podrán aliviar la pena de la Amargura emparedada entre cuatro tablones? Y eso sin adentrarnos en el patrimonio más material de orfebrería, bordados o talla que se perdió. ¿Cuándo van a empezar a pagar sus desmanes? Sin embargo, y no digo que no fuese de justicia, con la vuelta de la Democracia a los sindicatos y al Partido Comunista se les restituyó el patrimonio perdido.
A mi, que rehuyo de mezclar política y cofradías, no se me escapa que es difícil separar éstas de aquella. Pero lo que debería aprender el referido señor es que, por encima de intereses partidistas o de creencias religiosas, cuando se está en un puesto como en el que él o su partido se encuentran, deben primar los intereses de la institución a la que pertenecen y representan, si es que son capaces de representar algo dignamente. Y, en este caso, representan al Ayuntamiento de la Ciudad de Sevilla. Todo lo que no sea así es mostrar poco respeto por los ciudadanos de la ciudad. Y siendo esto así, debe mostrar respeto por las tradiciones Sevilla independientemente del cariz religioso o no que puedan tener. Me da hasta cierta envidia de los cordobeses que veían cómo Rosa Aguilar, siendo del mismo partido, sí anteponía la institución que representaba a las consignas que sobre asuntos religiosos marca su partido (por cierto, y aunque no venga al caso, cómo escoció que aceptase ser consejera con otro partido que no fuese el comunista, ¿verdad sr. Torrijos?). Deberían aprender que no se debe morder la mano que te da de comer. Y ellos comen de los votantes sevillanos, que mal que les pese, los sevillanos, por religiosidad, o por tradición, o por la razón que quieran poner, son cofrades en su gran mayoría. Luego muestran mayor apoyo y respeto por otras manifestaciones de dudosa raigambre y tradición en Sevilla como conciertos por Cuba, pero no para que acabe la dictadura allí, si no para apoyar el poco democrático régimen de Castro.
Dicen que la historia la escriben los vencedores. Pero cuando hay una guerra, y más una guerra fraticida entre hermanos de una misma nación, lo de vencedores me suena a mentira. En una guerra, en mayor o menor medida, pierden todos sin excepción. Y si dicen que la historia la escriben los vencedores, dejémoslo así, los perdedores con frecuencia la reescriben con mayor distancia a la realidad que los primeros. Muchas veces las reinterpretaciones que de la realidad dan unos y otros difiere tanto de la verdad que sería positivo plantearse muchas afirmaciones que, por haberse hecho hace mucho tiempo y por alguien de supuesto prestigio, se dieron por ciertas y nunca más se han vuelto a cuestionar. Pero si alguien está perdiendo en la guerra que actualmente libra el Partido Comunista contra molinos de viento, si alguien pierde de verdad, ese es el pueblo sevillano. Si el comunicado final de la Guerra Civil decía algo así como "cautivo y desarmado el ejército rojo...", así, cautivo y desarmado, es como tienen algunos al alcalde de la ciudad y por extensión al pueblo de Sevilla.
Solo por curiosidad, pinchen en el enlace en la foto que apareció en www.gelannoticias.com. Espero que no estuviese apercibiendo a la hermandad por ocupación ilegal de la vía pública.

martes 25 de agosto de 2009

Ampliaciones y reducciones

Ampliar o no la Carrera Oficial es tema de ocupación y preocupación de los Ayuntamientos de Sevilla desde hace varias legislaturas. Ampliar, pero cómo... Y por dónde ampliamos... Y con qué criterios... Abierta o solapadamente los diferentes gobiernos que en la ciudad se suceden han llevado o llevan en sus programas esa deseada y tan temida ampliación.
Cambiar las cosas en Sevilla es harto complicado. Cualquier iniciativa, y más en el mundo de la Semana Santa, que consigue sucederse dos años consecutivos se convierte, la convertimos, en tradición. Sevilla, o más bien los sevillanos, somos tendentes a inventar las tradiciones. Y en Sevilla una tradición roza la categoría de canon, medida de las cosas y cuya 'esencia', cierta o no, cuesta no poco esfuerzo cambiar. La Semana Santa ha vivido durante generaciones sin ese recorrido oficial. Y la Campana, ese epítome del mundo cofrade donde la mayoría de las cofradías realizan su 'estación de penitencia', tampoco lo ha sido, como nos gusta decir, de toda la vida. La Carrera Oficial empezaba en la confluencia de Sierpes con Cerrajería y Rioja. Sin embargo todos creemos que la Carrera Oficial existe tal cual desde que Sevilla es Sevilla.
¿Que implicaría la ampliación de la Carrera Oficial? ¿Más sillas? ¿Más dinero a repartir? ¿Más seguridad? ¿Cuáles son las razones que priman sobre las demás? Posiblemente todas y ninguna.
Si bien hace unos años desde el Ayuntamiento se apuntaban razones sociales, de dar cabida a unas sillas o unos abonos populares para que los menos favorecidos pudieran presenciar la Semana Santa igual que los demás, ahora se apunta al tema de la seguridad y de las normas que rigen los espectáculos públicos. Se ha planteado la reducción (con lo que implicaría esa reducción para los abonados) del número de sillas, en torno a las siete mil, por razones de seguridad o quizás como forma de presión para que se realice la ampliación como el Ayuntamiento la plantea. Si fuese por razones de seguridad habría que tomar otra serie de medidas que no procede referir ahora pero que serían de muchísima utilidad y los ciudadanos agradecerían sin duda.
Y a todo esto, qué pinta el Consejo de Cofradías. Yo la verdad no lo tengo muy claro, no sé exactamente hasta dónde llegan sus atribuciones y funciones. Pero lo que es peor, ni el mismo Consejo ni su Presidente creo que lo tengan. La institución de la calle San Gregorio, como algunos periodista cofrades les gusta referir, lleva muchos años esperando una reforma de sus estatutos que no acaba de llegar, sin unas funciones claramente definidas en muchas ocasiones, sin unas atribuciones ejecutivas claras en muchos aspectos y sin fuerza en otros muchos en los que se esperaría que se escuchara su voz. De ahí que sus mismos responsables muchas veces se tengan que dedicar a realizar comentarios, como se suele decir, políticamente correctos y sin intención de mojarse... Y muchas veces porque no saben hasta dónde se pueden mojar ya que no saben si el charco es suyo o no lo es. Se dice que se está trabajando en esa reforma, pero en el anterior Consejo también se estaba haciendo. Y los resultados siguen sin llegar, con un Consejo cuya principal función y casi única realmente práctica es el reparto de las subvenciones.
Las finalidades de la ampliación pasan por lo que se apunta por el tema social, el pecunario pues ampliaría la subvención que se recibe y posiblemente quienes las reciben y la seguridad entre otros aspectos.
Pero, ¿por dónde se debe ampliar? Por delante, por detrás. Ayuntamiento y Cabildo Catedral discrepan en esto. Los criterios que deben primar son los sociales (estos creo que fueron en su tiempo más populistas que reales), los de seguridad que tan volubles son o los crematísticos... que al final estoy convencido que serán los principales. Y es que a la postre muchas de la hermandades dependen de esa subvención, no solo para realizar la estación de penitencia sino que alguna incluso para que la hermandad se sustente durante el año. Y eso sin querer entrar en más problemas como qué hermandades y en qué proporción se debe repartir esos ingresos que generan las sillas de la Semana Santa. Y me temo que todo volverá a quedarse en humo.


Pido disculpas al autor por no poder citarlo ni decir de dónde tomé la foto.

lunes 2 de febrero de 2009

Con derecho a sucesión...

Cuando hace un tiempo salió la noticia, por sorpresa más que sorprendente, del arzobispo coadjutor con derecho a sucesión que desde Roma nombraban para la Diócesis de Sevilla a la mayoría de los cofrades les pareció algo casi de ficción. Monseñor Asenjo, del cual me confieso un casi total desconocedor, viene nombrado desde Roma y muy probablemente bajo las directrices de Rouco, nuestro particular ‘pontífice’ español. Que Fray Carlos Amigo no es eso, demasiado amigo de Rouco, no es ningún secreto. El espíritu y ánimo conciliador de Amigo, cosa que muy probablemente le venga de la Orden Franciscana a la que pertenece, dista bastante de las actitudes del cardenal Rouco, fiel continuador del más rancio catolicismo. Amigo siempre ha mostrado gran amplitud de miras tanto por el ecumenismo que ha demostrado en muchas ocasiones, propiciando el acercamiento con otras confesiones (es gran conocedor del Islam por su anterior condición de arzobispo de Tánger), o la ‘comprensión’ y el respeto que ha mostrado con asuntos tan espinosos como el matrimonio entre homosexuales. En mi opinión Rouco no podía permitir que una de las diócesis más importantes de España no estuviera dirigida por alguien cercano a sus posturas, y probablemente bastante o mucho habrá tenido que ver en que Amigo no haya visto cómo su pontificado era prorrogado desde Roma.
Si como parece Asenjo es, podríamos decir, un hombre de Rouco, la relación con la religiosidad popular será, cuando menos, tibia. Y las cofradías son, sobre todo, religiosidad popular (en el sentido meliorativo del término; religiosidad del pueblo y no religiosidad populachera como algunos prefieren entenderla). Desde esta perspectiva y ante la incertidumbre de lo que está por venir, los cofrades creo que están poco menos que con las carnes abiertas ante la época de estrecheces, no debidas a la crisis económicas, que también las habrá y de hecho ya las hay en las cofradías, sino de estrecheces cofrades si es que podemos denominarlas de este modo. La mano abierta que Fray Carlos ha mostrado en los últimos años probablemente contrastará con las pocas migajas que se presupone dará Asenjo a las cofradías. Pero en cualquier caso debemos concederle el beneficio de la duda. Porque el tiempo borra y dulcifica los recuerdos y aunque sea una afirmación obvia y de Perogrullo, el futuro es impredecible. Pero en Sevilla parece que el pasado también lo es y solemos “reinventar” la historia o la crónica de los acontecimientos a la medida de nuestras necesidades. Sevilla, que suele adolecer de una memoria que se extiende poco en el tiempo, una memoria frágil y muchas veces selectiva, es además poco amiga de los cambios, tendente a la actitud acomodaticia, prefiriendo lo conocido, malo o bueno por inercia o costumbre, a lo que esté por venir. Y ahora que el adiós de Amigo se presupone cerca parece que no nos acordamos de los desencuentros con las cofradías. La mano abierta de las coronaciones y procesiones extraordinarias, probablemente excesivas en los últimos tiempos, contrasta con la parquedad de antaño. No nos acordamos de la polémica de las Normas Diocesanas, con el consabido decreto de las nazarenas que todavía colea, de la postergación de las coronaciones de la Trinidad y del Valle, ésta última con el desaire de verla coincidir prácticamente con la del Cerro, o controvertidas intervenciones (imagino que en la mayoría de los casos también necesarias) en el gobierno de algunas cofradías, las últimas aprobaciones de nuevas hermandades, etc.
Los otrora críticos con Amigo (normalmente a sus espaldas), ahora lo colman de elogios. Otros, que callaron sus críticas durante años, aprovechan para expresarlas ahora aunque sea de manera soslayada, periodistas incluidos. Ya parece que nadie se acuerda cuando se bautizó una de las mitras de Fray Carlos como el modelo ‘magefesa’, se le criticaba el aire altivo que proyectaba (de la imagen pública de Amigo mucho tiene que ver su secretario, el hermano Pablo Noguera), o ausencias significativas en determinados actos. Pero al final nadie es malo cuando se va del cargo.El tiempo nos dirá si hacemos nuestra la frase de que es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer. Quizás el tiempo haya hecho que nos hayamos acostumbrado el uno a los otros. Pero en cualquier caso, al final Asenjo también será bueno, se le hará la rosca cuando vaya a las hermandades y tendrá legión de aduladores en el mundo de las cofradías, que siempre es mejor llevarse bien con el que manda. Y es que a rey muerto, rey puesto…


La imagen corresponde a una postal antigua del Palacio Arzobispal

lunes 24 de noviembre de 2008

Confesando secretillos

Normalmente siempre ha sido más fácil irse de la lengua que guardar un secreto. Siempre nos ha gustado hacer pequeñas confesiones y desvelar secretillos porque al hacerlo parece que nos crece el ego, que somos importantes. Más si hay un oído, muchas veces interesado en el sentido peyorativo de la palabra, que está deseoso de que le hagamos nuestra confesión.
Con frecuencia oímos, como si habláramos de secreto de sumario, del secreto de cabildo. Ese secreto que más de una y de dos veces es más público que otra cosa. El secreto de cabildo, al menos yo así lo entiendo, no significa no poder desvelar las resoluciones y decisiones del cabildo. Normalmente, salvo que así se haya expresado en el cabildo porque la naturaleza de lo tratado así lo requiera, no hay problema en hacer públicas las decisiones. Lo que sí entra en el secreto de cabildo es desvelar las deliberaciones, lo que han dicho los demás miembros del cabildo (al menos por compañerismo) durante el mismo, el sentido de los votos de unos y otros,...
Lamentablemente ese sentido de la responsabilidad que antiguamente tenía el que entraba en una junta de gobierno parece que está en desuso. Seguramente en otros tiempos también se daba este tipo de circunstancias, pero en la actualidad la importancia que alcanza la información cofrade en prensa, radio, Internet,..., hace que no sea difícil que trascienda a lo público todas estas cuestiones.
Yo mismo he sido testigo de cómo minutos después de finalizar un cabildo de oficiales, hermanos que no eran miembros de la junta y no hermanos de una hermandad relataban con detalle y con información, a todas luces veraz, todos y cada uno de los detalles del cabildo recién terminado. Y luego ha aparecido reflejado en los medios de comunicación. Muchas veces es incluso el hermano mayor de turno el que interesadamente 'filtra' la información a los periodistas.
Y si esto ocurre en hermandades, en el Consejo de Cofradías el interés mediático se multiplica. Yo, a Dios gracias, nada más lejos de mi intención, jamás he pertenecido a la Junta Superior del Consejo. Pero imagino que el deber de secreto también debe existir entre los consejeros. Sin embargo las filtraciones existen.
La elección de pregonero, que desde siempre me había parecido algo reservado, secreto y arcano, se ha convertido en algo de carácter casi público. En las semanas previas los propios consejeros posicionan 'sus candidatos', vamos conociendo a quién votará cada uno, la prensa 'propone' los suyos en actitud casi impositiva, como si su opinión fuese vinculante, y este año parece que incluso el presidente prácticamente ya había 'prometido' incluso el atril a un conocido periodista con resultado adverso, lo que es vender la piel del oso antes de cazarlo. En definitiva todos queriendo hacer prevalecer sus intereses.
Después podemos ir siguiendo en prensa, radio o Internet el resultado de las votaciones, las otras opciones propuestas o qué votó cada consejero. Y cuando a raíz de estas situaciones el ambiente se enrarece el mismo periodista se encarga de publicar el estado de zozobra que afronta la institución después de esos deslices.
¿De quién es la culpa? Del consejero, hermano mayor o miembro de junta al que se le va la lengua por intereses personales o afán de protagonismo o del periodista que, con una doble moral, no duda en prestar oídos a estos asuntos, en muchas ocasiones sin contrastar la información, a veces fundadas incluso en los comentarios en foros, y publicarlos sin pensar las consecuencias, pero a renglón seguido critica la falta de discreción del confidente y la situación de inestabilidad de una junta o del Consejo.

La viñeta aparece en el blog de Adrián Palmas

lunes 10 de noviembre de 2008

La mano izquierda


En origen una de las finalidades de las hermandades de Sevilla fue dar protección a los necesitados, dotar a las jóvenes casaderas o que iban a profesar los hábitos y que no disponían de medios económicos o disponer lo necesario para dar sepultura (aún hoy en día) a aquellos hermanos o devotos que, igual que las anteriores, no podían afrontar los gastos. Otras hermandades se dedicaban a atender a aquellos que se encontraban cumpliendo condena en la cárcel como el Amor -recordemos que los ángeles que van en los laterales del paso de este crucificado portan en sus manos unos paños en los que podemos leer "Amor y Socorro para los encarcelados- o la hermandad de la Trinidad que, haciendo gala de su vinculación con dicha orden, libera, de nuevo a partir de la Coronación de Ntra. Sra. de la Esperanza, un preso cada año.
Hay hermandades en Sevilla que, aunque no tengan carácter penitencial o ni siquiera organicen procesiones también desarrollan una importante labor como la hermandad de la Santa Caridad.
La labor de caridad cristiana ha estado siempre en mayor o menor medida presente en la realidad de las cofradías. En los años de la posguerra y hasta aproximarnos hasta la década de los setenta del siglo pasado esta labor estuvo quizás en un segundo plano, pero nunca ausente, por la lógica razón del estado de penuria que atravesaban las hermandades. Pero este aspecto ha ido en aumento con el paso de los años.
La práctica totalidad de la nómina de la Semana Santa cuenta con una diputación de caridad. Algunas de nuestras hermandades está cambiando la denominación de éstas por la de acción social, quizás por ese cierto tinte peyorativo que, lamentablemente, ha adquirido el término 'caridad', frente al meliorativo que nunca debió perder.
Todas las hermandades hacen considerables esfuerzos para fomentar este tipo de actuaciones. Podemos citar como ejemplo el economato social que numerosas hermandades sustentan y patrocinan y que incluso cuenta con la participación de voluntarios. Dicho economato ofrece productos como si de un supermercado al uso se tratara, pero la situación económica de los clientes que acuden a comprar han tenido que pasar la evaluación de las hermandades. Éstas cubren una parte del importe de los productos y los clientes pagan otra, todo ello sin ánimo de lucro por parte de la institución sino simplemente cubrir los gastos. Con ello facilitan la compra a aquellos que lo necesitan y a la misma vez no les hace sentirse en la situación vergonzante de recibirlos sin pagar nada.
Algunas hermandades apoyan o incluso organizan talleres de empleo -es mejor darle la caña y que aprenda a pescar que darle el pescado- como Santa Marta que creó una fundación junto con la patronal de hostelería para la creación de empleo en una zona degradada como era la Alameda. a
En ocasiones prestan servicios sociales que las instituciones no llegan a cubrir de manera conveniente, tal es el caso del Centro de Estimulación Cristo del Buen Fin, que parece que va a tener una continuidad en el tratamiento para los pequeños con otro centro que promueve la Esperanza de Triana.
Becas de estudio, talleres ocupacionales, atención terapéutica, hospitales de campaña, actuaciones en barrios marginales,... Es un hecho que las hermandades cumplen con una serie de labores sociales que en ocasiones difícilmente estarían cubiertas si no fuese por ellas. Los tiempos en que la caridad en las hermandades se entendía por algunos por pagar un par de recibos de luz atrasados o una lavadora ya han pasado, aunque con la actual crisis este tipo de medidas también son necesarias (y cómo). La Semana Santa no vive de espaldas a la sociedad (mal que algunos les pese y que les gustaría que fuese de otro modo); muy al contrario, hay hermandades que llegan a ser nexo de unión de barrios menos favorecidos y que son cauce para llevar a cabo acciones sociales que, de otra forma, encontrarían más dificultad para su buen término.
Que se podría hacer más no lo pongo en duda. Pero no es poco el esfuerzo y la labor que se realiza. Y todo ello con sus propios medios y desde la autofinanciación en la mayoría de las ocasiones. Y es que para otros es muy fácil disparar con pólvora ajena.
Nota: La ilustración pertenece a la página www.larepublica.com.uy

lunes 20 de octubre de 2008

Las otras devociones

Con relativa frecuencia leemos o escuchamos cómo devociones que otrora fueron, valga la expresión, punteras o bien se perdieron o quedaron en un estado de letargo e indiferencia por parte de los que antes eran sus devotos. El caso de la Hermandad de la Antigua y Siete Dolores o del Crucificado de San Agustín (recuperado del olvido por la Hermandad de San Roque) bien pueden valer para ofrecer un ejemplo de ello. Por otra parte también surgen nuevas devociones en barrios de la periferia como Nuestro Padre Jesús de la Esperanza en el Puente Cedrón para la Milagrosa.
Sin embargo de un tiempo a esta parte da qué pensar (e incluso creo que llega a ser preocupante) en qué nos fijamos más, en lo esencial o en lo supérfluo. Es incluso cuestionable qué es más importante para muchos cofrades, el fondo o la forma. No debemos ser necios y negar que todo lo que rodea la Semana Santa tiene una parte importante de espectáculo y de folclore. Tampoco podemos obviar que sin este aspecto muy probablemente la Semana Santa de Sevilla no sería lo que es y sí algo más próximo a las celebraciones de ciudades castellanas como Valladolid o Salamanca. Pero creo debemos hacer distinción entre lo accesorio y lo que debe ser la esencia de la Semana Santa.
Hace unos años circulaban por Triana (desconozco quién o quienes las ditribuían) unas estampas como las que se venden en las mesas petitorias con una imagen de la Cofradía de la Esperanza de Triana. Pero no era de ninguno de sus titulares, aunque para algunos pudiera parecerlo, pues llevaban impresa 'Santo Caballo de Triana'. Creo que por la Calzada ocurrió algo parecido. Y esto me crea dudas sobre qué mueve a muchos en la Madrugá cuando se agolpan en el Altozano, ver al Señor de las Tres Caidas o la figura del cuadrúpedo. Yo, en mi caso, lo tendría muy claro.
Ya en tiempos pasados desde el Palacio Arzobispal se prohibieron las saetas profesionales pues primaba el espectáculo sobre lo que, en principio, es rezo. También sobre determinadas composiciones musicales que se interpretaban tras algunos pasos actuó la censura (o al menos las recomendaciones, que en la práctica era lo mismo) de la mitra. No creo que en Sevilla deba existir censura a este respecto. La Semana Santa es lo bastante avanzada y sabia como para autorregularse. Prácticamente todos los excesos caen en el desuso. Sin duda toda innovación pasa por un proceso de decantación que deshecha cualquier actuación que no 'pase el examen' de la Sevilla cofrade. Lo que ocurre es que ese proceso, a veces, tarda en llevarse a cabo.
Determinadas cuadrillas de costaleros cuentan incluso con auténticos fans que acuden a los ensayos y mudás y que esperan incluso horas para ver cómo anda la cuadrilla en determinado lugar. Hay cofrades que el domingo previo al pregón incluso se agolpa público para ver alguna mudá a la que se aplaude sin banda ni flores ni imagen siquiera.
Hace pocas fechas pude encontrar en el blog 'Cofradieros de Sevilla' algo que, al menos para mí, no debería ser noticia, y no era otra cosa que los datos detallados de la mudá del paso del Cristo de la Sed para la salida extraordinaria de la Redención
. Por supuesto con el recorrido y la hora de entrada de la parihuela al templo, para que los interesados pudieran programarse los horarios y no perder detalle. No voy a entrar a opinar sobre curiosas salidas extraordinarias que merecen ser tratadas aparte.

¿Se están convirtiendo algunas cuadrillas y sobre todo algunas bandas en las nuevas devociones de algunos? ¿El auge que vive la Semana Santa es en gran parte gracias a ello? Lamentablemente creo que estamos llegando a crear nuevas devociones; la devoción al 'corneta solista', la devoción a 'determinadas figuras secundarias' o la devoción a 'la trasera de tal cuadrilla que no veas cómo empuja'. Yo espero sinceramente que no, pero no puedo dejar de albergar un cierto escepticismo. Confío en la capacidad autorreguladora de la Semana Santa y que esta tendencia que mueve a fans y forofos de bandas o cuadrillas (creo que así se les puede denominar) sea solo pasajera.

viernes 25 de julio de 2008

Cerrado por vacaciones...


Por un tiempo y por las vacaciones tendré que ausentarme.Por eso y por cambio de trabajo, y porque el ordenador de mi casa se podría decir que está en precario, la ausencia puede que se prolongue algo más (vamos a intentar aprobar una partida económica por vía de urgencia para la adquisición de un nuevo equipo). Esto no quiere decir que se cierre el balcón. Por la misma razón las visitas a los amigos se verán disminuidas, pero no es que os tenga en el olvido.
Hasta dentro de poco...