viernes, 4 de julio de 2008

Saber irse (e incluso ni llegar)


Hemos podido vivir en las últimas fechas procesos electorales en muchas de nuestras hermandades e incluso en el Consejo de Cofradías. Sin embargo no voy a hablar, de momento, sobre elecciones, si no sobre los que se van e incluso sobre los que ni han llegado.
Hace unos días apareció en ABC una entrevista al ex presidente Felipe González en la que afirmaba que "los ex presidentes son como jarrones chinos (...) estorban donde quiera que se pongan". También pudimos escuchar a Mariano Rajoy en unas declaraciones recogidas por El País en las que afirmaba "Aznar no rima con molestar, sí con no estar". Ni por asomo pienso juntar política y cofradías; ya hay quienes lo hacen. Pero esta situación que se da en política parece que en más de una ocasión se extrapola y se traslada al mundo de las cofradías. Los que abandonan los cargos parece que no quieren hacerlo, o al menos pretenden que su labor permanezca inalterada e inalterable más allá de la gestión de sus cargos. Y es que en no pocas ocasiones parece que es alargada la sombra de los que han ocupado el puesto de hermano mayor.
Los que acaban su gestión muchas veces pretenden seguir ejerciendo ese poder incluso cuando su mandato ya ha acabado. Esto puede producir fricciones entre el nuevo y el antiguo hermano mayor. El antiguo pretende aparecer como referente moral (al menos) de la hermandad. Parece que todo debe contar con su aprobación como si de un órgano consultivo (vinculante incluso) se tratara. Y cuando hay más de un ex hermano mayor mejor ni hablar, pues la lucha por ese poder residual al que aspiran, máxime si ha habido rencillas entre ellos (que suele ocurrir), es sin duda un estorbo para el que acaba de llegar.
El neófito en el cargo a veces pretende articular ese grupo de poder que como un grano le ha salido creando una junta consultiva de ex hermanos mayores (e incluso de ex miembros de junta). Sinceramente, no sé si es mejor el remedio que la enfermedad. Y el nuevo hermano mayor tampoco.
Hay otra situación que también puede producir un cierto problema en la gestión de las nuevas juntas y es cuando han optado más de una opción a la junta de gobierno. ¿Qué ocurre con los integrantes de la que no ha resultado elegida? En la mayoría de los casos estos 'no miembros de junta' se posicionan literalmente, valga el juego de palabras, como oposición (casi como en el congreso de los diputados) a cualquier actuación o decisión que lleve a cabo la junta de gobierno mientras aguardan agazapados a las próximas elecciones. La pluralidad de opciones es positiva en cualquier ámbito, y el espíritu critico también; pero la crítica destructiva y sistematizada no lo es. En estos casos no parecen trabajar por su hermandad sino trabajar para alcanzar en el futuro ese cargo que la decisión del cabildo de elecciones les negó.
Aunque en muchos casos las expectativas que generan una nueva junta pueda ser poco halagüeñas creo que se debe dar el beneficio de la duda y dejar trabajar al menos un tiempo razonable para poder ver la forma y los modos de actuar y esperar a conocer los frutos. Hay que saber dejar el cargo, no agarrarse a él y volver a ser hermano de número, que no nos cueste dejar la vara y coger el cirio en el puesto que nos corresponda en la cofradía (también los hay que una vez dejan el cargo dejan de vestir la túnica no sé si como una medida de una pretendida protesta o, más bien, para dejarse ver el día de salida). Hay que saber también no llegar a ocupar el cargo, asumir la derrota si es que la ha habido o se puede hablar de ella, y dejar trabajar a los recién llegados. Tan importante es llegar como saber irse; es difícil sin duda ejercer los puestos con eficacia, pero también saber dejar de ejercerlos. Cuando los cofrades aprendan esto habrán dado un
importante paso en madurez.

12 comentarios:

Lacava dijo...

Cuanta verdad, amigo nicodemo.
Uno, que ya va peinando canas, está harto de ver situaciones como las que magistralmente describes. Pero quizás, en estos últimos tiempos, ese tipo de actitud se ha magnificado considerablemente. Y yo lo achaco a que hoy, gracias a Dios, las hermandades son totalmente autosuficientes, y el ocupar un puesto de responsabilidad en ellas no implica tener que arrascarse el bolsillo como hace algunos años; sino todo lo contrario, hay quien se acostumbra a tomarse la cervecita gratis. Además de, la repercución social que hoy en día tiene un "carguito" cofrade, con tanto foco, y tanta prensa morada. Los hay incluso, que cuando ya no tienen más posibilidades para presentarse en su hermandad, tiran para la calle San Gregorio... Fantasmas...

Un saludo.

América dijo...

Gracias a ti por tu atención ,estaré pendiente de tu blog,pues es eso lo que gira alrededor de la Semana Santa lo que me gusta también, además esta bien bonito el blog y de fácil lectura.
un cordial saludo América.

Roberto Villarrica dijo...

Hay algunos que no saben llegar, ni estar, ni irse.

El callejón de los negros dijo...

Qué malo es un cargo para quien lo desea desde chiquetito. Como decía el elemento bajaalosvestuariosadarlecañaalarbitro Valdano, "la jugada de gol no se busca la jugada de gol aparece..." pues lo mismo. Que quien busca es porque cree que hay tesoro...

Los has contado fácil.
Saludos
Antonio

Du Guesclin dijo...

El problema es el de siempre, Nicodemo, que la gente no es consciente de donde está y, mucho menos, de donde debe estar.

Todo está dentro de la cultura del "cortijeo" en que muchos están anclados, en que se creen que por figurar o hacer más de lo que realmente les gustaría hacer, tienen una serie de derechos y privilegios por el simple hecho de ser ellos mismos, por su cara bonita como se suele decir.

Así, un tío que haya sido hermano mayor, mayordomo o lo que sea, por el simple hecho de haberse esforzado en la hermanandad mas que el resto(nadie lo ha obligado a ello, ya que se supone que es libre para hacerlo), se cree que es su coto privado y que ésta debe moverse a su antojo o su criterio; en definitiva, la ve como algo propio. Si se tuviera conciencia de que son cargos electos y temporales, seguramente eso no pasaría. Pero claro, entonces no tendríamos ni la mitad de problemas ni mamoneos que hay hoy día.

Saludos.

Zapateiro dijo...

¡Qué le gusta al personal un aparentar y un cargo! Y lo peor es que, como dice Lacava, parece que el fenómeno va en aumento.

Aquí, como pasa en la política (aunque las comparaciones sean odiosas), lo que pasa es que se pierde la perspectiva y en vez de realizar un servicio temporal para el beneficio de la comunidad (hermandad o sociedad, según el caso) se pone uno a guerrerar por conseguir cosas del interés personal de cada cual.

Es una lástima en política, pero aún es más vergonzoso en nuestras Cofradías, porque hay que saber dónde estamos, qué representamos y a quién se supone que hay que beneficiar.

Un saludo.

M. Andréu dijo...

No te extrañe si te digo que lamentablemente me he doctorado en este tema últimamente.

Desde que me quité el capirote la noche del pasado Martes Santo vivo bastante más tranquilo, alejado de responsabilidades y de aquellos que bien no han sabido marcharse, bien no han sabido aceptar una derrota de las urnas, pero que nos hicieron la vida imposible a los que éramos una Junta de Gobierno constituida bajo la legalidad emanada de las elecciones. Grandes cristianos y cofrades los muchachos, por cierto.

Nadie me va a quitar el ir a mi hermandad cuando quiera, ni mi cirio cercano -muy cercano- a cualquiera de los pasos. Pero lo que me han hecho pasar más de uno allí no se me olvida. Los podré perdonar, sí, pero olvidar lo veo difícil.

No sigo escribiendo porque me disparo y sale toda la bilis...

Quien quiera que esté. Yo estoy, de momento, más tranquilo en mi casa.

Por cierto, el texto dice VERDADES COMO PUÑOS; es digno de ser reproducido como un cartel de convocatoria y pegarlo a la puerta de las Iglesias. O a las puertas de la antigua Sevilla, como la de Carmona.

Enhorabuena.

NICODEMO dijo...

Sin duda, La Cava, hay personajillos de las cofradías que han usado éstas como trampolín social. Y todavía hay casos; más de uno.
Gracias América por tu seguimiento aún estando lejos. En muchos aspectos el mundo de las cofradías no es sino un reflejo bastante veraz de la sociedad.
Coincido contigo Roberto. Los hay que llegan mal, están peor y a veces ni se van cuando les corresponde.
Efectivamente, Antonio, Du Guesclin y Zapateiro, hay algunos que buscan el cargo desde que tienen uso de razón... o se supone que tienen edad para tenerla. Luego resulta que buscaban el carguito para servirse del mismo, no para servir desde él. Y convierten el cargo ( y la hermandad) en su cortijillo.
Y querido Miguel, parece que casi hemos tenido experiencias paralelas. También estoy más tranquilo una vez pasó la Semana Santa. Yo no desde que me quité el antifaz pues por culpa de la lluvia no llegué a ponérmelo, sino desde que desmontamos y guardamos todo en vitrinas y almacenes una vez pasó. Y sobre todo desde hace pocas fechas que he entregado las llaves para los siguientes tengo una sensación de tranquilidad que no tenía hace ya casi once años. Como bien ha dicho Roberto los hay que no saben llegar ni irse; pero también los que no saben estar. Y si ese que no sabe estar es además la primera cabeza visible de la hermandad, apaga y vámonos. Como tú el año que viene llevaré un cirio muy cercano a cualquiera de los dos pasos. No pienso buscar que me den otro sitio que no sea el que me corresponde por antigüedad (yo las varitas las llevaba de pequeño). De todos modos seguro que Aquel que está tras la ventana hará que a cada uno se le valore como merece.
Gracias a todos por los comentarios

Lacava dijo...

Por cierto: Que fácil.

el aguaó dijo...

Yo creo que esa postura o ese comportamiento viene dado por la metamorfosis que está sufriendo el mundo cofrade, tan teñido de prensa rosa en los últimos tiempos.

Ser Hermano Mayor de una corporación debe ser un cargo de responsabilidades y cumplirse en el tiempo concordado o adecuado. Ya está. Punto. Una vez concluido el cargo se terminó.

Pero eso, no siempre es así.

Un abrazo.

NICODEMO dijo...

Estimado Aguaó:
Conseguir que alguien en Sevilla se retire del primer pedestal del figuroneo es un imposible. Gusta más un cargo que un caramelo a un niño. Los presidentes de gobierno, por una regla creo no escrita, parece que no pueden repetir. Incluso en lo que respecta al presidente del Consejo parece que reza lo mismo y los que lo han sido mantienen, al menos de cara a la galería, una oportuna distancia. Pero en una hermandad lamentablemente no es así.
Gracias por el comentario

ALBERTO dijo...

Ahí vamos