lunes, 14 de julio de 2008

El escaparate de las vanidades.


Hace unos días podíamos leer a La Cava en un texto que reivindicaba la figura del capirotero (que algún día trataré) y denunciando otras figuras y personajillos que pululan por nuestra Semana Santa. Quería tratar el tema, pero me ha parecido más oportuno hacerme eco de otros autores más cualificados para hacerlo.
Podemos leer a Francisco Espinosa de los Monteros afirmar que "...en algunos casos se entiende la cofradía como paso intermedio para conseguir cargos de poder social y político como si esto fuera una 'feria de las vanidades' cofrade, y un largo etcétera. Ante la ausencia de valores internos, las cofradías van perdiendo cada vez más sus raices y se van convirtiendo en lo que desean buena parte de los políticos que nos rodean: convertimos en una manifestación folclórica más pero perdiendo su raíz religiosa, hacernos perder nuestra espiritualidad para convertirnos en muestra de arte, convertirnos en fin en un atractivo turístico más". Y es preocupante la utilización que en más de una ocasión se hace de las hermandades, cuyas procesiones son utilizadas como reclamo turítico por parte del ayuntamiento y prueba de ello fue el origen de la subvención municipal en el s.XIX para conseguir que las hermandades tuvieran los medios económicos para poder realizar la salida procesional con regularidad.
Como escaparate máximo de esas vanidades está el Consejo de Cofradías. Actualmente es raro el acontecimiento o acto al que no esté invitado el Consejo. Se ha convertido, sin duda, en una palestra y trampolín social especialmente para su presidente aunque también en menor medida para el resto de cargos y consejeros. El periodista Juan José Borrero escribía hace poco (creo que en ABC) "...el gran poder de las cofradías como medio de vertebración de esta complicada ciudad será un mito si confundimos cofradías con gestores de bandas, costaleros y salidas extraordinarias, y a las hermandades con luchas intestinas en la más extensa capacidad semántica de la palabra. Y, sobre todo, si se sigue trasladando que el Consejo es el cronometrador oficial, el jurado de los pregoneros y la oportunidad de muchos políticos frustrados para recibir las invitaciones a los actos oficiales de la Muy Noble, Muy Leal... y muy cofrade Ciudad de Sevilla".
Podemos leer así mismo a Isidoro Moreno en su libro 'La Semana Santa de Sevilla. Conformación, Mixtificación y Significaciones', libro cuya lectura es más que interesante y que en su primera edición en el año 1982 levantó no pocas ampollas por parte de los 'guardianes de la ortodoxia cofrade'. En uno de sus capítulos en el apartado 'El interés por ciertos cargos y la feria de las vanidades' podemos leer: "desde las décadas del XIX y, sobre todo, a lo largo del siglo XX, paralelamente a la conformación de la Semana Santa tal como es hoy, se ha venido dando un proceso de apropiación de los cargos directivos de las cofradías populares por personas de la burguesía media y alta cuya extracción social no responde a la composición de la cofradía, pero que aprovechando el prestigio y la popularidad de ésta como palanca de adquisición de estatus y de ampliación de relaciones sociales, vinculaciones e influencias, que pueden ser muy provechosas para progresar en la esfera de los negocios, ascender en el mundo político conservador o, simplemente, codearse con quienes tradicionalmente han pertenecido a los estratos sociales elevados".
Habla el profesor Moreno también de lo que ocurre en ciertas cofradías en la calle: "...algo parecido ocurre en la cofradía en la calle: en algunas ciertos mandamases han tomado desde hace unos años la costumbre de no vestirse de nazarenos pero sí acompañar durante casi todo el trayecto, con traje bien planchado y medalla al cuello, al paso de palio; delante de él, por supuesto, y al lado del capataz, repartiendo saludos y sonrisas, haciendo bien ostensible quién es el que dirige el cotarro".
Cita el profesor Moreno un texto de Antonio Burgos que dice "...de estar en las aceras, en los umbrales, se pasó a esta Sevilla procesionaria de los figurantes y figurones, que van delante de los pasos, más que para no perderse un detalle, para saludar y ser saludados, la teoría del paseo de caballos pero entre cera e incienso, que muy buenas carreras han comenzado así, en la delantera de los pasos, ejerciendo oficialmente de cofrade sin antifaz; sin más antifaz que el fingimiento de unos fervores que son muy rentables en Sevilla para llegar a ser persona".
De Sánchez del Arco podemos tomar el siguiente fragmento: "...quienes van buscando la sombra sagrada del altar (o del paso) para tienda de mercader o para apoyo de fuerzas temporales" mostrando recelo de los rostros descubiertos en la Semana Santa sevillana.
De 1970 recoge también Moreno un editorial de El Correo de Andalucía titulado 'La feria de las vanidades. En las cofradías, no'. Extraemos el fragmento citado: "...explotación publicitaria que algunos grupos de personas han puesto en vigencia a lo largo de los últimos años, utilizando el marco de las cofradías como pedestal para un intolerable juego de vanidades (...) ¿cómo hemos venido a caer en esas páginas de periódicos llenas de fotografías donde señores distinguidos ejercitan a costa de las cofradías la conocida gimnasia del tú me condecoras, yo te condecoro. nosotros nos condecoramos?". Y sigue: "nos asombra que haya gentes con tantas ganas de salir fotografiados una y otra vez... Quizá podríamos arbitrar en Sevilla un tipo de reuniones donde los aficionados se condecoren y se retraten una y mil veces: pero que no ofrezcan a los ciudadanos corrientes el lamentable espectáculo. Y, sobre todo, que se alejen de las Hermandades".
Sin duda esta y otras situaciones se han dado, se dan y, lamentablemente se darán. Erradicarlas se me antoja una tarea imposible. Pero hay que ser conscientes del por qué algunos elementos se arriman a una hermandad.
He querido que ilustre el texto una imagen de un auto de fe de la Inquisición en la Plaza de San Francisco en 1660, que esa sí que es una plaza-escaparate de vanidades.
Pd: No sé si una entrada de blog se puede dedicar, pero si se puede se la brindo, como el que brinda un toro en la Maestranza, a La Cava y a Miguel Andreu.

11 comentarios:

Lacava dijo...

Buena entrada, amigo nicodemo. Dan asco, pero yo ya hace tiempo que me propuse mirar de canastilla para arriba siempre.
Muchas gracias por brindarme el toro.

Un abrazo.

M. Andréu dijo...

Muchas gracias por la dedicatoria y por el comentario que has dejado en mi blog.

En cuanto a todo lo que, perfectamente documentado, cuentas en el post, sólo decirte que son verdades como puños, que quizás molesten a más de uno (y de dos) del plantel de actuales dirigentes de las hermandades.

Admiro, creo que al igual que tú, a Isidoro Moreno, del que he leído ese y otros libros y escritos referidos a la Semana Santa de Sevilla.

Libros que a muchos le salen ronchas al tenerlos cerca.

En varios escritos del profesor Moreno me basé para hace unos años, intervenir como conferenciante en Linares (Jaén), para hablar de la Semana Santa de Sevilla: estaba lejos y "se me fue la mano". Un sevillano que me acompañaba me dijo: "Si esto lo dices en Sevilla, te queman públicamente en la plaza de San Francisco"...

Me atreví a realizar una previsión del futuro sobre varios temas: el figuroneo, la falta de cristianos en las hermandades, política y cofradía, costaleros hermanos, mujeres y el "poder" del Consejo en la Ciudad: es una pena, porque lamentablemente acerté de pleno. Ojalá me hubiera equivocado.

Un saludo y gracias de nuevo.

Indi dijo...

Que pena saber que todo es cierto.
Buena entrada. Muy buena.

el aguaó dijo...

La verdad es que siempre he sido muy inocente en estas cuestiones. Servidor, que es nazareno del Señor de Sevilla y Su Bendita Madre del Mayor Dolor y Traspaso, fue hermano antes que nazareno. Nunca había entrado en un Cabildo.

Con el tiempo decidí salir de nazareno y participé en varios Cabildos. Pero sólo como hermano presencial. Poco a poco fui enterándome de que el mundo de las Cofradías no es bueno en su totalidad. Ante mí se fue desplegando un elenco digno de ser recogido en la prensa rosa. Pronto descubrí que los intereses y el circo mediático que rodea a nuestra Semana Santa es grandísimo... desgraciadamente.

Cuando eso ocurrió me entristecí. Me di cuenta que la realidad era más amarga que lo que yo pensaba, pero a la vez, me alegré profundamente de ser nazareno de número, sólo de número, de rezarle al Señor y Su Madre y perderme en la elegancia de las Imágenes Sagradas y las diferentes Hermandades. El resto, todo lo político y banal en lo que se ha convertido el mundo de las Cofradías, me sobra.

Un abrazo amigo.

Mer dijo...

Creo que es la primera vez que te comento, pero te sigo. Esto que cuentas lo conocemos muchos muy bien (¿verdad Miguel?).Uno de los problemas es que muchos no saben tener una vida, con amigos, cosas sencillas, y tienen que basarla en figuroneo, y los que tenemos ya un poquito de experiencia, sabemos diferenciarlos perfectamente entre la masa, para apartarnos a tiempo de ellos.
Muy buen texto, saludos

Du Guesclin dijo...

Una vz mas, Nicodemo, el dedo en la llaga. Y una vez mas, totalmente de acuerdo.

Mas de lo mismo, cuando se pierde conciencia de lo que se está haciendo, de donde venimos y, sobre todo, de donde vamos, aflora este universo de "arrimados" y "figurantes". Como magistralemente nos has ilustrado, desgraciadamente ha sido, es y será así siempre en nuestra Semana Santa.
Como el amigo lacava, suelo mirar de canastilla para arriba, y si tengo que mirar algo mas, sin duda son esa gente que va detrás de los pasos haciendo promesa y que, en muchos casos, ponen a uno el corazón en un puño. Esa gente si que merece mis respetos.

Ahora, los chupacámaras... mejor ignorarlos (si se puede y no hierve la sangre...)

Saludos.

NICODEMO dijo...

Sin duda La Cava, lo esencial (sin duda) es lo que va arriba. Sin Él y Ella nada tedría sentido (o no debería tenerlo).
Querido Miguel: Efectivamente admiro al profesor Moreno. Ese y otros libros tanto del profesor Moreno como de otros autores deberían ser más conocidos (o al menos conocidos) por los cofrades de Sevilla. Lo que ocurre es que, casi siempre, cualquier visión u opinión que se salga de la 'ortodoxia' es apartada de inmediato. Preferimos muchas veces las visiones almibaradas y dulcificadas de la realidad. Lo que pasa es que lo único que conseguimos es idealizar los hechos, pero no conocerlos realmente.
Y la bienvenida a Indi y Mer.
Indudablemente Indi lo peor es que es cierto en muchos de los casos. Incluso cofrades ejemplares a la vista pública nos soprenderían con su otra cara...la verdadera. Líbreme Dios de las aguas mansas...
El figureo, Mer, es una de las formas de vida en Sevilla (al menos eso creo). No son pocos los que se han hecho una profesión de esta práctica. Y si el texto es bueno es porque prácticamente son todo citas, pero gracias de corazón.
Estimado Aguaó: lo que ocurre en muchos cabildos es bastante elocuente de lo que ocurre en muchas hermandades. Tanto por lo que se dice como por lo que se calla. Luego mucho de lo que se calla se dice en foros equivocados y poco apropiados; lo de los foros no va solo por internet, que también, sino por columnas periodísticas que publican lo que algún 'piadoso hermano' le confiesa al que escribe (incluso miembros de junta dando información interesada), comentarios en páginas web, barras de bares,... Los cabildos son necesarios sino fuese porque en muchas ocasiones, tanto en los generales como en los de oficiales, lo que se propone ya está aprobado de salida. Pero cuando esto no ocurre así y no se aprueba la que se lía es menuda (seguro que Miguel tendrá experiencias, al igual que yo, en este sentido).
Y sin duda, Du Guesclin, la Semana Santa es una amalgama de muchas cosas (no solo exclusiva y necesariamente fe, pero si que ésta debe estar como esencia y fondo de las demás). Pero cuando la Semana Santa mueve (y conmueve) la fe de las personas, sin duda se ha conseguido algo grande.
Gracias a todos por los comentarios,

el aguaó dijo...

Amigo Nicodemo, lo que me sorprendió en dichos Cabildos fue algunos de los hermanos que iban, pues la Junta de la Hermandad realizaba las preguntas y peticiones y nosotros votábamos, lo lógico en un Cabildo, pero lo que me dejó atónito fueron los comentarios de algunos hermanos, no los de la Junta. Igual que el ejemplo que tú pones sobre los foros. Ahí fue cuando me di cuenta de los corrillos cofradieros. Quizás precisamente por no estar muy involucrado en este mundo, me sorprendió más.

Ahora eso sí, bajo mi humilde punto de vista, creo que la labor que está realizando la actual Junta de Gobierno en la Hermandad del Gran Poder, con Enrique Esquivias a la cabeza, está siendo extraordinaria.

Un fuerte abrazo amigo.

NICODEMO dijo...

Sin duda, querido Aguaó, la labor que para conseguir una hermandad de puertas abiertas por parte de Enrique Esquivias es magnífica. Una corporación que durante muchos años ha sido una gran institución y una gran cofradía, pero no tan grande como hermandad.
Sobre los comentarios y actitudes que distintos hermanos de cualquiera de las hermandades de Sevilla habría bastante que decir, y no siempre bueno, sino bastante que callar y silenciar nombres, no sé si por caridad cristiana como dijo hace poco el maestro Garrido Bustamante en su blog, pero como él decía cuando ésto se dice con medias verdades, con informaciones sesgadas presuntamente por esa caridad (o más bien por actitudes inquisitoriales), no llevan por buen camino.
Un saludo

Moe de Triana dijo...

Yo prefiero mantenerme al margen de todo para no perder el encanto que para mi tiene la Semana Santa, cuando te involucras demasiado en este mundo sin tener porque, se deforma la perspectiva que inicialmente se tiene de todo, y eso es una pena, porque lleva a que se pierda la ilusión por todo.

Yo conozco a gente joven, que con veintipocos años ya están metios hasta las trancas en jaleos de juntas y demás, y que posiblemente dentro de poco, ojalá no fuera así, estarán quemados y aburridos de la Semana Santa.Que triste...

Zapateiro dijo...

Comparto totalmente la idea que apuntáis casi todos de que la mejor manera de entender, querer y ciudar nuestra fiesta mayor es la del anónimo, la que parece que compartimos una mayoría de los aquí presentes, cosa que me alegra.
Es importante no perder el norte y saber dónde se está y por qué se está.

La intimidad de la fé, como yo digo...

Un beso para todos.