miércoles, 28 de mayo de 2008

Paisaje urbano


Es obvio que la evolución estética de la ciudad y las cofradías no corren en paralelo. Mientras las cofradías parecen ancladas en una estética barroca en su mayoría (aunque esta afirmación es más que cuestionable y propicia a la opinión pues no responde a la realidad), la ciudad padece una fiebre de pretendida y pretensiosa modernidad más ligada a una afán megalómano que a una necesidad real. La implantación del ‘Metrocentro’, el proyecto ‘Metrosol Parasol’, las obras del metro o la reforma (yo la denominaría ‘chapú’) de la Alameda de Hércules han transformado profundamente algunas zonas de nuestra Sevilla.

Las hermandades y cofradías no han permanecido ajenas a estos asuntos, y este año ha sido no poca la polémica surgida a raíz de las consabidas catenarias y los dichosos cables, esos mismos que sirvieron de inspiración a tan clásica voz de capataz como es ‘a los cables’. El tranvía, porque eso es lo que nos han puesto en la Avenida, lo han bautizado con nombre rimbombante para que nos parezca todo un avance; pero vamos, que de eso ya tuvimos en Sevilla, e incluso dio nombre a un lugar tan cofrade como ‘el andén del ayuntamiento’, para los que gusten de las cofradías pasando por el mismo.

Recuerdo que hace tres o cuatro años también el ‘Metrosol Parasol’ suscitó el debate en las cofradías, pues alguna incluso se planteó la posibilidad de no pasar bajo esa suerte de champiñones, en concreto creo fue la del Cristo de Burgos. Yo, la verdad, para champiñones, los de la Alicantina en el Salvador (aunque hoy día no sean más que un vago recuerdo de lo que antaño fueron).

Con la reforma de la Alameda el año pasado varias cofradías mostraron su queja por la extraña maniobra que se verían forzadas a realizar para enfilar la calle Trajano. Finalmente el Ayuntamiento habilitó el acceso. En este caso, y es una opinión personal, si no llega a estar involucrada la hermandad de la Macarena, ya me imagino yo por dónde tendrían que haber pasado las cofradías (sin pretender menospreciar a las corporaciones afectadas).

Y otra situación que viene a mi recuerdo con las obras del metro la que protagonizaron las hermandades de las Cigarreras y la de la O, para las cuales el Ayuntamiento habilitaba una especie de pasillo para determinadas zonas pero en los que el acceso de público no sería permitido.

He encontrado una curiosa foto del Cristo de la Buena Muerte (http://guiasemanasanta.com/) pasando junto a la estructura de la portada de la Feria de Abril aún en el Prado (desconozco si pasaba por debajo). Sin ser yo especialmente feriante, más bien lo contrario al menos para visitar el Real (la parte taurina si que va a ser más de mi agrado), ¿qué hubiera pasado si la hermandad de los Estudiantes hubiese solicitado la supresión o el traslado de la Feria de Abril?

A raíz de estas y otras cuestiones me planteo dos cuestiones. ¿Son realmente necesarias todas estas obras tal y como el Ayuntamiento las lleva a cabo o responden en gran medida a intereses electoralistas y, como decía anteriormente, megalómanos? Y, planteando el tema desde otra perspectiva, y con un tono de autocrítica cofrade, que nunca está de más y a veces se echa en falta, ¿hasta qué punto las hermandades pueden exigir que el paisaje urbano se adecue a sus intereses?

PD: A quien haya interpretado que lo de ‘interés electoralista’ y ‘megalómano’ iba por el Sr. Alcalde, no seré yo quien le lleve la contraria.

12 comentarios:

pregonero_de_sevilla dijo...

Cofradías y ciudad deben ir de la mano. Hablando se entiende la gente. Así ha sido siempre en Sevilla
Curiosísima fotografía. La añado a mis archivos.

NICODEMO dijo...

Puedo entender el esfuerzo que en muchos aspectos hace el Ayuntamiento en relación a la Semana Santa. Pero hay otros aspectos en los que esa misma actuación parece abiertamente contraria a los intereses de las cofradías. Y eso sin mencionar a los 'socios' del alcalde, que mejor no mentarlos.
Sobre la foto, debe corresponder a las primeras salidas de los Estudiantes desde la Antigua Fábrica de Tabacos, cuando salía por la puerta de Derecho. Imagino que la portada estaría ubicada aproximadamente donde las vías del tranvía, y que la hermandad tomaría hacia la calle San Fernando sin tener que pasar por debajo.

El callejón de los negros dijo...

Foto maravillosa, por lo singular e histórica. Efectivamente las cofradías se han adaptado siempre a la ciudad, y es un error de muchos cofrades pretende ahora que sea al contrario.

Tengo que leer todo lo que escribes que acabo de encontrarte. Un blog de opinión cofrade, no es fácil.

saludos
Antonio

Du Guesclin dijo...

Como siempre, un placer asomarse a tu balcón, Nicodemo.

En cuanto a las preguntas que planteas, respecto a la primera de ellas creo que como se suele decir, ni son todas las que están ni están todas las que son; es decir, no todas son necesarias aunque se hagan y por el contrario hay algunas que verdaderamente son necesarias pero no se hacen.

A grandes rasgos, creo que hay algunas obras que necesitaba Sevilla (entre tantas otras) y que se han llevado o se están llevando a cabo: la peatonalización de la Avenida, hacer "algo" en la Encarnación y el Metro. Otra cosa es como se esté haciendo y que estas soluciones respondan mas a intereses partidistas que a las necesidades reales que estos sitios demandan. Y está claro que hay otras obras, principalmente apunto a la "eterna" remodelación de la Alameda, que además de innecesarias al nivel que se han hecho, creo que incluso pueden haber sido un despilfarro, ya que no me extraña que en unos años se remodele de nuevo esta plaza.

En cuanto a la segunda pregunta, creo que debe ser al contrario. A mi entender, una de las principales características (entre otras) de la Semana Santa de Sevilla es su carácter de "eterna". Se celebraba en el siglo XV y se celebra en el XXI. Mi abuelo veía Santa Marta junto al Palacio de Sanchez Dalp y yo hoy la veo junto al Corte Inglés. Eso es lo grande.

Considero por tanto que no es competencia de las hermandades meterse en temas urbanísticos ni demás que no estén relacionados con su propio ámbito, entre otras cosas porque la ciudad no gira (ni debe girar) solo entorno a la Semana Santa. Lo que debe hacer por ello, y siempre según mi opinión, es lo qeu se ha hecho toda la vida: adaptarse y cumplir con el objetivo por el que se celebra, es decir, cumplir la estación de penitencia.

Saludos.

Zapateiro dijo...

Yo, una vez más, estoy totalmente de acuerdo con Du Guesclin y con Antonio. Me parece todo un error pensar que la ciudad deba concerbirse entorno a las Hermandades.

Otra cosa es que se hagan cosas por fastidiar, pero creo que a ese extremo no ha llegado nadie y siempre que hay asuntos controvertidos se intenta llegar a una solución que perjudique lo mínimo entre Ayuntamiento y Hermandades.

Respecto a la obras, pues está claro que las grandes obras molestan y crean polémicas, pero aquí somos mucho de poner el grito en el cielo antes de ver resultados y después de la tormenta todos tan contentos, ¿o no recordáis la que se armó en el 91 con las obras para la Expo y con el AVE? Y a ver quien es el guapo ahora que se queja del ave o de la mejora de infrestructuras que tuvo la ciudad.

Ahora bien, eso no quiere decir que todo lo hagan bien y con buen gusto. Siguen existiendo problemas sin abordar y algunas de las soluciones dadas no son, para mi, las mejores que se podrían haber dado, pero bueno.

NICODEMO dijo...

Personalmente opino que muchas de las obras que en Sevilla se llevan a cabo nacen de una necesidad. Otra cosa muy diferente es la forma de llevarlas a cabo. Que el solar de la Encarnación lleve los años que lleva (creo que desde 1973) siendo eso, un solar, es algo lamentable. Sin duda había que darle una salida. Pero el proyecto no creo que sea el adecuado. Sobre la Alameda prefiero no comentar porque la reforma actual es la segunda en un plazo de unos cinco o seis años; total el dinero no es de ellos y disparar con pólvora ajena ya se sabe. Y coincido con Zapateiro. Aquí somos mucho de quejarnos...por si acaso. Y si lo que tocan es algo que pueda tener una mínima relación con la Semana Santa, ya con las carnes abiertas. Y el mal cuerpo que se nos pone si vemos aunque sea en junio un albañil montando un andamio en la calle Francos.
Deben ser la cofradías las que se adapten a la ciudad, pero también que muchas de las actuaciones pueden y deben hacerse desde el consenso.
Un saludo a todos.

herodes de la betica dijo...

Curiosísima la foto. ¿Puede guardarla? Respecto al texto, me uno a Antonio. Siempre la cofradía se ha adaptado a su entorno. Distinto es cuando luego entran terceras personas, tipo cerramiento de la calle Sor Angela un domingo Ramos por ejemplo: Una cosa es el tema de urbanismo, bien o mal llevado, y otro el cofrade. Una mezcla, no creo que fuera la solución.
Un abrazo, amigo

NICODEMO dijo...

La foto la he sacado de la web citada, que por cierto tiene una magnífica galeria de fotos antiguas sobre Semana Santa no solo sevillana si no también andaluza

el aguaó dijo...

Es la primera vez que entro en tu blog, querido Nicodemo, y debo felicitarte, pues me ha gustado mucho. Debo confesarte que sólo he leído la última entrada, y ojeado las demás, así que cuando tenga tiempo las leeré más detenidamente.

En cuanto a la entrada que nos propones, con sus cuestiones, en general comparto la opinión de mis amigos Antonio y Du Guesclin, aunque con matices.

La Semana Santa de Sevilla siempre ha sabido adaptarse a la ciudad y sus adversidades a lo largo de la Historia y el tiempo, pero creo que, en cierto modo, la ciudad también se ha adaptado a la Semana Santa, y es aquí, en este preciso punto, donde debemos estar. Es una balanza que debemos equilibrar, aunque dicha armonía es tremendamente dificil.

La Semana Santa no ha tenido más remedio que acoplarse y amoldarse a los cambios, tanto estético como urbanístico, pues la ciudad está viva y es un entorno que está en constante movimiento y evolución. Sin embargo, la ciudad no debe aislar ni desplazar el importante papel que tiene esta tradición. Ejemplos los tenemos a raudales. La Semana Mayor se ha adaptado a los cambios urbanísticos que han aparecido en nuestra ciudad como nuevos bordillos, andamios (cuando no se han podido retirar), obras o paisajes de construcciones nuevas. Y la ciudad se ha adaptado también, prueba de ello la tenemos en el traslado del puesto de Curro, la metamorfosis de La Plaza de San Francisco, los cortes de tráfico, los andamios (cuando se han podido quitar), los bolardos o algunos pivotes.

¿Cuando surge el problema? cuando esa armonía o equilibrio se rompe y afecta a una de las dos partes: ciudad o Semana Santa. Véase: Alameda de Hércules o las famosas catenarias. En ocasiones, esa ruptura de armonía afecta a las dos partes.

La Alameda se transformó con un proyecto que deja mucho que desear (aunque esta es otra historia) y las Cofradías que transitan por allí se han adaptado al nuevo marco urbanístico. Y con las catenarias ocurrió lo mismo. Se colocó el sistema de red eléctrica para el funcionamiento del Metro-Centro, vulgo tranvía, sabiendo que el coste de su instalación era muy elevado, y que con la llegada de la Semana Santa, habría que volver a invertir fondos públicos para prescindir del servicio durante la Semana Grande. Este detalle se sabía, así pues, no entiendo las quejas de la gente por la supresión de las catenarias en la Avenida durante la Semana Mayor, algo que se sabía desde el momento que se colocaron y que entraba dentro de la lógica. Este punto demuestra que la ciudad, cuando ha roto esa armonía, no ha tenido más remedio que, finalmente, adaptarse a la Semana Santa. La utilidad y valor de este transporte que cubre tan sólo 1400 metros es otra historia.

El ejemplo que pone el amigo Du Guesclin sobre el Palacio de los Sánchez-Dalp es muy bueno, pues primero fue dicha construcción y luego el Corte Inglés, y la Semana Santa se ha adaptado a la ciudad. Y es algo lógico. Con el Metropol-Parasol ocurrirá lo mismo. A mi me gusta el proyecto, pero no me gusta el sitio, sin embargo pienso que, con el tiempo, la Semana Santa se adaptará y amoldará, como siempre ha hecho. Si algunas Cofradías se plantean rodear la plaza, es totalmente respetable su decisión, y no por ello criticable. Sin embargo, creo que la gran perjudicada por el Metro-Centro es la Hermandad de Los Estudiantes, pues su salida queda totalmente emborronada por el cableado de la Avenida, al igual que La Paz, Santa Genoveva o El Cerro, sin mencionar la vuelta de muchas Hermandades. En este sentido, se ha roto un poco ese equilibrio y no se ha tenido en cuenta la Semana Santa. ¿Modernización, vanguardia, avance?, personalmente no creo que el Metro-Centro, de 1400 metros, sea ninguna de esas cosas, por lo tanto, la ciudad rompe esa armonía.

No creo que vanguardia y modernidad estén reñidas con nuestra Semana Grande, sencillamente tienen que guardar y mantener un equilibrio y un término medio, pues ambas se necesitan mutuamente.

Sin más, lamento la extensión de este mi primer comentario en tu magnífico blog, pero no he podido evitarlo. Felicidades por tu espacio y prometo volver.

Un abrazo.

Canónigo Alberico dijo...

buen blog, me gusta volveré

Moe de Triana dijo...

Gustosamente me asomo a tu balcón miarma, para decirte que está de categoria tu bló, y que poco a poco sin corré lo iré leyendo enterito.

Sobre lo que planteas, creo que gracias a una calle cortá por aquí, una obrita por acá, hemos obtenido estampas de gran categoría, de esas que llamamos curiosas, y así seguirá siendo... Los tiempos pasarán, muchas cosas de nuestra ciudad para bien o para mal cambiarán, y ahí estarán nuestra Semana Santa y nuestras cofradias haciendo Estación de Penitencia en la Caedral, eso sino le da antes al alcalde por quitá la Catedrá y poner un parasol.

¡Un saludasso y que sepa que queda formalmente invitado a la tasca!

Roberto Villarrica dijo...

Buenas Nicodemo.

Me estreno en tu blog, que tiene material del bueno.

La foto muy curiosa. Es una muestra de que todo cambia, aunque no lo parezca. La ciudad y las cofradías. Por eso son tan importantes estas fotografías y es tan rico aprender a hacerlas. Dentro de unos años, lo que parecía una foto que no tenía mucho que decir se habrá convertido en un tesoro imprescindible.

Un saludo